Comentario / La Piel Que Habito

Lo confieso. Amo a Pedro, soy su fiel seguidora desde los tiempos de Átame, y cuando me entero que llega su nuevo estreno , saco mi vestido de colores fuertes , como le gustan a él y me paro afuera del cine a esperar que abran la sala para ser de las primeras en sorprenderme con su nueva creación. Porque por Dios que sorprende Almodóvar, una y otra vez, y lo viene haciendo hace ya 30 años, contándonos historias que siempre son pura pasión, puro misterio, puro dolor, en fin, el amor y sus consecuencias en todas sus formas posibles.

Esta vez no es la excepción, ahora se trata de “La piel que habito”, filmada el año 2010, estrenada en España el 2011 y muy esperada por sus seguidores en Chile. Yo la amé desde el título, sugerente y misterioso y vaya que historia nos cuenta esta vez Pedro, con el regreso de Antonio Banderas con quien no trabajaba desde Átame (1990), y aquí regresa para encarnar al protagonista, Robert Ledgard, un cirujano frío, oscuro y solitario pero con ideas innovadoras en el campo de la cirugía reconstructiva, un hombre con una historia trágica de desamores y pérdidas, de las cuales la más grande es su hija Norma (interpretada por Blanca Suárez)

Al entrar en la vida y la casa de este médico nos encontramos con Vera (Elena Anaya), una mujer bella, perfecta yo diría, que forma parte de esta casa gigante y minimalista, y que pasa su vida entre posturas de yoga, libros y un televisor con canales restringidos, pero sin comunicación con el mundo exterior,¿quién es esta mujer? ¿Cómo y cuándo llegó a la vida de Ledgard? Un misterio que Almodóvar nos comenzará a revelar lentamente para dejarnos con la boca abierta.

La piel que habito es una película que tiene como tema central la venganza, pero no esa a la que estamos acostumbrados con asesinatos a sangre fría y asesinos a sueldo, La venganza de la que somos testigos va más allá de todo lo imaginado, nos deja mudos, sin poder creer lo que estamos viendo, asombrados. Una venganza calculada, fría, sórdida y aparentemente sin salida posible ni vuelta atrás para ninguno de los involucrados, entre ellos el mismo Robert Ledgard.

Y nuevamente nos encontramos con las musas de Almodóvar, la más reciente Elena Anaya, quien ya había tenido un papel pequeño en Hable con ella y las de siempre, las que empezaron con él y que siempre pasan a saludar en sus películas, como la gran Marisa Paredes (aquí como Marilia) que se mueven en esta atmósfera de rojos y naranjos como si estuvieran en su casa.

La música está perfecta , bien escogida para cada momento , intensa , como la historia y ahí les dejo el dato de Alberto Iglesias y Concha Buika.

Y bueno, ese es mi comentario para hoy, aunque ya lo dije, con Almodóvar no soy objetiva, yo siempre lo encontraré maestro, vaya a verla y juzgue usted mismo, tal vez la odie , tal vez la ame, tal vez se escandalice ,en fin, así es Pedro, nunca nos deja indiferentes.

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