Martín Muñoz Kaiser – Kimera

Nos lanzamos con un libro de relatos del autor nacional Martín Muñoz Kaiser, al que ya hemos tenido por aquí con Evento Z y una de las favoritas de la casa, la notable Wbk.

Ahora el socito se nos cambió de formato y se arriesgó con un conjunto de cuentos de lo más entretenido y variado llegando en más  de alguno a puntos súper elevados, partiendo por el segundo cuento “Agricultura” que siendo sincero lo veo para novela (aplíquese ahí señor autor) abarcando, a mi parecer, más de un género ya que tiene su buena dosis de ciencia ficción, trayendo su aire loco a “Mas verde de lo que crees” ese notable clásico de Ward Moore en donde unas plantas arrasan con todo y también a otro clásico pero del terror como es “The Thing” o incluso me la jugaría con encontrarle cierta cercanía a “Aniquilación” la película de Alex Garland, (nombre a tener en cuenta ya que antes se mandó la tremenda Ex-Machina).  Para mi este cuento ya me vale el libro entero.

Antes de continuar con el segundo destacado de la jornada creo que comentare al toque lo mucho que me llamó la atención el cambio de tono que hay entre cuento y cuento a tal punto que uno no sabe muy bien con lo que se va a topar y creo que ese es un gran logro del autor, lograr darle coherencia al conjunto.

Volviendo a los cuentos luego viene “Mentiras”  en el que se da el gusto de darle rienda suelta a una imaginación que te la encargo y con una buena vuelta de tuerca final. Entretenidísimo al punto en el que yo estaba diciendo elegantemente: “Shaaaaaaa la volaita, shanta la moto loco”.

Un tema más de forma del libro, que yo no llegué a comprender bien, fue ese aire de unidad que buscan el prólogo y las ilustraciones, siento que los cuentos iban para otro lado y se podían defender solitos en su locura. Por ahí también hay uno o dos que no fueron de mi gusto o no lograron captar mi atención como “Amelia” que cierra el tomo y AlweWekufe que no supe bien para donde iba, pero es lo de menos.

Volviendo al mambo, a continuación le pondré color y creo que usaré el término sorprendente con “El Oso”un tremendo pedazo de historia sin freno y en caída libre, divertido, escalofriante y claustrofóbico.

Otra parada simplemente inevitable en la que nos detendremos es “El Equeco”  que junto con Agricultura es uno de mis favoritos que de forma lúdica y pelacables se mete en la ancestral búsqueda del artista y su obra definitiva, de cómo lo puede consumir el ego al punto de no querer separarse, o simplemente no poder separarse de su obra de “Arte?”, ¿Puede un artista no despegarse de su obra? o ¿podemos nosotros como espectadores separar la obra del artista?. Este cuento no contesta esas preguntas pero las plantea de forma muy original, Buenísimo!

EN fin, recomendable por todos lados, siempre sorpresivo, uno nunca sabe con qué se va a topar, cada relato es diferente al anterior, inclasificable, profundo a ratos y a ratos extraño e impredecible.

Suerte!

 

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