Sandor Marai – La Mujer Justa (Así nomás es la cosa)

Enfrentarse a un libro de Sandor Marai al parecer siempre será una experiencia en la que uno gana algo intangible e inmanente, sus palabras le quedan a uno dando vueltas por mucho tiempo en la cabeza. El socito es seco y a pesar de que sus libros están por lo general ambientados en un lugar y tiempo tan inabarcables, al menos para un chileno flaite de los arrabales, como Hungría entre las dos guerras mundiales, y que aun así sus reflexiones sobre la naturaleza humana sigan tan actuales y vivas hasta el día de hoy junto con la lucidez que tiene para destilarla y ponerla frente a nuestros ojos me dan ganas decirle: Ud. que le pega a la cuestión don Sandor cierto ah?.

En esta novela tenemos 3 monólogos que Marai escribió en distintas épocas de su vida en los cuales Marika, Péter y Judit les cuentan a un X, da lo mismo quién es porque no habla solo sirve para que el personaje no hable solo aunque pensándolo bien es como las conversaciones que tengo con un amigo en las que yo doy más que nada el pie  y el sigue con un profundo y extenso, muy extenso monologo sobre cualquier cosa de su vida menos de lo que yo quería hablar, ¿en que estábamos? aahh le cuentan a ese X la relación que tuvieron y el fracaso de este amor cruzado y no crean que es una novelita rosa de un triángulo amoroso, para eso sección Crepúsculo por favor presione AQUI

El primer monólogo es el de Marika que relata con un desgarro y una claridad que desarman a cualquiera por qué fue que se derrumbó, esa es la palabra correcta, su matrimonio con Péter después de tantos años y es ella quién hace profundas reflexiones sobre el amor, la maternidad, la familia el sexo y como fue que descubrió que su marido siempre amo a Otra, aunque nunca la engaño, y todo lo que hizo para retenerlo hasta que se da cuenta que debe dejarlo ir cuando ni siquiera él se había dado cuenta todavía . Es en este monologo en el que tenemos las luces del título, «La Mujer Justa» que es a quién persiguen todos los personajes, la persona justa:

…Un día me incorporé en la cama y sonreí. Ya no sentía dolor. Y de golpe comprendí que la persona justa no existe. Ni en el cielo ni en la tierra, ni en ningún otro lugar. Simplemente hay personas, y en cada una hay una pizca de la persona justa, pero ninguna tiene todo lo que esperamos y deseamos. Ninguna reúne todos los requisitos, no existe esa figura única, particular, maravillosa e insustituible que nos hará felices. Sólo hay personas. Y en cada una hay siempre un poco de todo, es a la vez escoria y un rayo de luz… sin duda es cierto que no existe la persona justa y que las ilusiones se desvanecen, pero yo lo amo y eso es distinto. Cuando uno ama a alguien siempre se le sobresalta el corazón al verlo o al oír algo sobre él. En resumen, creo que todo pasa, menos el amor. Aunque eso no tiene ningún sentido práctico.»

Peter a su vez le cuenta a un amigo como fue el amor que sentía por Judit la que pensó era «Su mujer Justa», como su madre le dice en algún momento a su ex-esposa «Siempre hay una mujer justa que vive en alguna parte»(lo que desata el desahogo anterior de Marika). En el relato del fracaso de ese amor Péter reflexiona sobre la burguesía, la pobreza, los pobres, ser empresario, su matrimonio, y lo que significó ese amor con una mujer de una clase inferior, se manda frasecitas de este porte:

 «Nosotros no vivimos en una auténtica cultura, lo nuestro es una civilización de masas, anodina, mecanizada y enigmática. Todos se llevan su parte, pero a ninguno le proporciona verdadera felicidad»

Judit habla con su amante, un músico bohemio en un departamento en Roma, y le cuenta quién fue Péter ese al que tanto amo y como el resentimiento y la venganza, enraizados en sus distintos orígenes sociales, hicieron que ese amor sucumbiera, reflexiona sobre la riqueza, hace un crudo relato de la guerra desde el punto de vista de las personas del ser humano expuesto a esta experiencia como el mismo autor.

Después de leer esto uno no queda indiferente, no se puede ver todo igual, es tan aberrante la forma en que Marai desarma y arma el amor frente a nuestros ojos, como se hunde en el alma humana desde todos los puntos de vista que tuvo al alcance, la riqueza, la pobreza el amor el desamor, el despecho, la traición la amistad, la guerra y finalmente la soledad. Esto no es un panfleto de auto ayuda es una mirada crítica escrita por un tipo seco, no viene a dar ni soluciones ni consejos lo más que uno puede llegar a decir en ciertos pasajes es:»Así nomás es la cosa». Finalmente se deja entrever en la novela que la persona justa podría llegar a existir, pero no por eso la vamos a amar, incluso la podríamos dejar ir.

Y sobre la vigencia de sus palabras, miren lo que dice Péter:

 «Me di cuenta de que las personas no aguantan para siempre las situaciones en que las pone la vida… ni los individuos ni las naciones… Llega un momento en que alguien empieza a gritar que ya basta, que hace falta un cambio. Y es cuando la gente se echa a la calle y empieza a destrozarlo todo… Pero eso ya sólo es un circo. La revolución, la verdadera, ya ha ocurrido antes, en silencio, en el interior de las personas»

 

 

 

 

 

Etiquetas:

Sobre SrDirector